OLVIDO

OLVIDO

Mario Benedetti dice:
“Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.”

Y ahora es cuando yo me pregunto, ¿cómo puede ser que alguien quepa en una sola palabra?

Creo que la mayoría hemos pasado por ese momento, esa época en la que todo nos recuerda a la misma persona. Vemos su mirada en todos los sitios, olemos su colonia en cualquier lugar, las canciones se empeñan en recordarnos el dolor y las palabras no nos salen si no son para hablar de él.

Sientes un dolor indescriptible porque no es físico pero a la vez algo por dentro te quema, si lo nombran te clavan un cuchillo y si lo ves tus ojos derraman lágrimas de sangre. Incluso sientes vergüenza por reconocer tus debilidades, por admitir que te cuesta vivir sin alguien. Los días pasan como pasan las hojas del calendario, sin importarle a nadie, sin dejar una huella en tí.

Pero poco a poco el dolor se hace menos intenso y más soportable, las canciones comienzan a alegrarte los días, conoces nuevos olores que te hacen olvidar, comienzas a recuperar el sueño perdido y sobretodo llenas tu cabeza con nuevos sueños por cumplir. Y así paso a paso, cambio a cambio, hay personas que caben en una palabra, OLVIDO.

S.

CAMINO

CAMINO

If you wanna make the world a better place,
take a look at yourself, and then make a change

“Si quieres hacer del mundo un lugar mejor,
echate un vistazo y entonces, haz un cambio”
Man in the mirror – Michael Jackson

 

Hay momentos en la vida en los que nos sentimos cansados, agotados, casi sin aliento para poder continuar. Momentos en los que por mucho que andemos, por mucho que nos esforcemos en avanzar, no vemos resultados. En esos momentos es cuando hay que parar, respirar hondo y cambiar de destino. No podemos forzar a la vida, no podemos vivir algo que no está hecho para nosotros. Posiblemente, tardemos tiempo en darnos cuenta, nos tendremos que dar muchos golpes en callejones sin salida, pero la misma fuerza que hemos utilizado para reponernos de esos golpes, tenemos que utilizarla para cambiar de camino. Cambiar a un camino donde no haya calles sin salida, donde no haya personas dispuestas a absorbernos o contagiarnos su mala energía, un camino donde seamos felices y aunque haya caídas y golpes, que se compensen con la felicidad diaria.

Que fácil suena así, ¿verdad? Cambiar de vida, de costumbres, de compañías, de parejas, de casa, de trabajos, de lo que sea, así de fácil, con un click en tu cabeza, salir de tu zona de confort. No, no es fácil, ni rápido, ni placentero. Es algo duro y de lo que tenemos que estar seguros y aunque no lo estemos, arriesgar, intentar, apostar por una mejor calidad de vida. Y sobretodo por una vida que esté llena de cosas y personas que te provoquen sonrisas, porque una sonrisa puede cambiar tu vida en un solo segundo.

 

El otro día leyendo una entrevista a un famoso cantante y con una carrera de más de 20 años, explicaba que él empezó a tocar la guitarra un día en el que su madre fue a apuntarlo a una escuela de karate, justo esa tarde la escuela estaba cerrada y al lado estaba la academia de música, donde casualmente había una oferta en clases de guitarra. La madre en ese momento lo único que quería es entretener al niño por las tardes porque era bastante movido, así que decidió apuntarlo a las clases de guitarra, total, ella iba a conseguir lo que quería, estar tranquila por las tardes. Y así fue como uno de los mejores cantantes y compositores de este país empezó. ¿Curioso no? Cómo una pequeña decisión, un pequeño detalle, puede cambiar tu vida tan radicalmente.

Alomejor no es un cambio instantáneo, alomejor no depende de ello tu vida, pero a la larga, conforme pasen los años, podemos darnos cuenta de que somos lo que somos por las decisiones que tomamos, por los cambios que realizamos en nuestra vida o por los que no hacemos. Los cambios no siempre son buenos, hay mucha gente que toma decisiones desacertadas o que cambia de trabajo y es a uno peor, o cambia de ciudad y no es feliz, o decide casarse pensando que arreglara sus problemas y acaba separándose, podría poner miles de ejemplos que no funcionan y son un error, pero creo, con total sinceridad, que todas esas personas, que han tomado esas decisiones y han fracasado, son las personas más valientes del mundo, porque siguen sus sueños, sus deseos, sus inquietudes, luchan por lo que quieren, pese a quién le pese y tener esa actitud no corresponde a una persona cobarde. Sabían lo que arriesgaban y sabían lo que podían ganar, lo intentaron hasta el final aunque no pudo ser, sí, fracasaron, pero, ¿les hace peores personas? No, todo lo contrario, han vivido más, tienen más experiencia en la vida y saben perfectamente lo que quieren y lo que no en sus vidas y estoy segura de que seguirán luchando por conseguir ser felices y tener la vida que quieran tener.

 

Nunca podremos saber si algo va a salir bien, si algo va a funcionar, o si las cosas irán a mejor tomando alguna decisión, nadie tiene esas respuestas, pero para encontrarlas hay que vivir, hay que salir, hay que disfrutar y poco a poco ir contestandonos nosotros mismos lo que queremos ser, lo que queremos encontrarnos y lo que no queremos tener cerca. Cuando no sabemos si el camino es el correcto, la única solución es seguir caminando, caminando hacía lo que somos y hacía la vida que queremos vivir. Eso sí, con la sonrisa siempre puesta.

 

S.

Imagen: Capdevànol, Barcelona,
todos los caminos, por muy duros que sean, tienen fin.