LUZ

LUZ

Bonita mañana, bonito lugar,
bonita la cama, qué bien se ve el mar.

Bonito es el día
y acaba de empezar.
Bonita la vida.

Bonito – Jarabe de Palo

Me despierto viendo amanecer, lo primero que ven mis ojos son aquel cielo ardiendo. Aquí hay colores que jamás antes había visto. Colores indescriptibles, incluso, creo que colores inalcanzables a nuestra vista, hay algo más detrás de esas nubes que no somos capaces de ver, solo sentir. Cierro los ojos y me dejo llevar, puedo sentirlo, siento la energía que me dan esos primeros rayos de sol, la luz que poco a poco se deja ver para darme la oportunidad de un nuevo día.

Y aquí es el momento que cojo aire, lleno mis pulmones, despacio, con tranquilidad, como si fuese mi última respiración, lo saboreo durante varios segundos y exhalo, exhalo el suspiro más largo y necesario de toda mi vida. Nunca antes había necesitado tanto respirar.

En ese momento doy gracias a la vida por ponerme en aquel balcón, en aquella ciudad, en aquella hora mágica. Y allí, en silencio, viendo como amanece, es la primera vez que siento que soy la única capaz de controlar mi felicidad, que la tengo en mi mano y debo luchar por sentirme igual de plena y feliz cada día de mi vida.

Desde ese día tengo un nuevo sueño en mi mente, quiero abrir los ojos cada día al amanecer, poder asomarme a la ventana y ver al sol salir de las entrañas del mar, tomarme todo el tiempo del mundo para desayunar y observar los colores mágicos que el sol es capaz de hacer. Sí, necesito esa luz para vivir, necesito sentir esa paz que solo allí conseguí.

S.

Imagen: colores y sentimientos
indescriptibles.

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PERSONAS

PERSONAS

I’m amazed by the things that you would sacrifice
just to be there for me.
When I’m with you, I’m standing with an army.

“Estoy sorprendida de las cosas que sacrificarías
sólo para estar allí para mí.
Cuando estoy contigo, estoy de pie con un ejército.”

Army – Ellie Goulding

Nos alimentamos de las personas que tenemos a nuestro alrededor, somos lo que sentimos, lo que nos hacen sentir. No quiero a mi alrededor a nadie negativo, no quiero malas energías, ni muchísimo menos pensamientos tóxicos. Ya tenemos suficiente cada uno con los nuestros.

Por suerte existen personas llenas de luz y energía. Personas que hacen del mundo un lugar mejor. Que te hacen mejor persona. Son capaces de cambiar tu estado de ánimo cuando ni tú misma lo consigues, capaces de cambiar tu visión, de hacerte ver la vida de otra manera, capaces de proyectar su luz. Saben todo de tí, lo bueno y lo malo. Aún así, conociendo todas tus sombras, deciden quedarse a tu lado, comparten su tiempo y su vida contigo y además te ayudan a ser felices. Todo esto a cambio de absolutamente nada.

Están a tu lado en todo momento, aún cuando no las ves, o no hablas con ellas pero tienes la sensación y la seguridad de que siguen estando ahí. Personas que no te dicen lo que quieres escuchar, que no permiten que cometas errores, que no te adornan los oídos ni te llenan la cabeza de pajaritos.

Personas que te hacen tener los pies en la tierra, que te abren los ojos, que da igual si les haces caso o no, da igual si sigues sus consejos o en cambio, continúas con tu camino y acabas chocándote, estarán ahí, a tu lado, como sabías que iban a estar. Ojalá existieran más personas así.

Y ahora, espero y deseo que cada uno de vosotros que estaís leyendo esto, podáis pensar: “Sí, yo tengo ESA persona“. Cuidemos de ellas como el valor más preciado que tenemos porque a fin de cuentas, son eso, un tesoro que vale oro.

Y a ti, mi persona, no me saldrán adjetivos para describirte, pero sabes que eres mi ser de luz, te necesito para continuar mi camino y te debo tanto que me harían falta cinco vidas para devolvértelo.

S.

Imagen: un día nublado en Berlín,
dos personas felices, sonriendo, contemplando la vida.

VACÍO

VACÍO

Me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras.
Salté a un vacío donde sigo estando en pie,
salté, dándome cuenta,
no más candados,
cuestión de piel.

La piel – Vanesa Martín

 

Ese vacío, ese al cuál me tiré, con temblor en las piernas y lágrimas en los ojos. Dónde no sabía que me iba a encontrar, no sabía cómo iba a caer ni la manera en la que iba a vivir. Lo que sí sabía era que no lo tendría más conmigo, no tendría más su compañía, ni sus abrazos y besos. Pensaba que me faltaría el aire para respirar, que sin él yo me reduciría a cenizas, que no sería capaz de mover los pies si no lo tenía a mi lado. Pensé que sin él, yo no era nada.

Mil candados me aferraban a él y parecían imposibles de abrir, hasta que un día, por un golpe, todos se abrieron. No por arte de magia sino por arte de amor, por el amor propio que me tenía y no era consciente de lo grande que era, por el amor que quería sentir, por el amor a las personas que me criaron y me inculcaron unos principios que estaba incumpliendo, por el amor a la vida que quería vivir y no estaba viviendo, por el amor a la libertad y sobretodo por el amor a vivir.

Sí, salté al vacío y todavía vivo en él, pero de pie y pisando muy fuerte. Vivo donde quiero vivir. Vivo con personas que me quieren y quiero. Vivo con personas fuertes, luchadoras y seguidoras de sus sueños. Vivo con gente positiva, con luz y energía propia. Vivo con personas que me cuidan y protegen. Y antetodo vivo con quien yo quiero vivir. Todas y cada una de ellas saben lo que significan para mí, algunas estuvieron en el momento del salto, a esas, les debo la vida y a las que vinieron después les doy las gracias por acompañarme día a día y ayudarme a ser un poco más feliz.

No os penséis que esto lo estoy escribiendo llorando a lágrima viva por recordar malos momentos, todo lo contrario, lo escribo tranquilamente desde el sofá con una taza de té en la mano dando gracias a la vida por haberme dado la fuerza aquel día para decir que no, que no quería más ataduras, que no iba a permitir lo que estaba ocurriendo, que no iba a vivir una vida que no me pertenecía. Fuerza para decir que soy libre y fuerte para continuar mi camino yo sola. Así que si estás leyendo esto y tienes que decidir si saltar o no, la respuesta es sí, salta, salta a ese vacío aún sin saber lo que habrá allí abajo, será tu propia decisión, será la vida que tu quieres vivir y vivirás de pie con la conciencia tranquila después de haber abierto los candados.

 

S.

Imagen: ese color del cuál lo vemos todo,
después del salto viene la luz.

CARTA A ENERO

CARTA A ENERO

Hoy no hay frase, ni canción, ni reflexión, hoy sólo hay palabras mal ordenadas, soltadas a despojo dentro de mi confusión e irritación del día de hoy.

Querido y odiado enero, hoy es tu último día, obviamente tú lo sabrás pero resulta que yo no era consciente, han ido pasando los días, las semanas y hasta hoy no he abierto los ojos y he gritado: ¡MAÑANA ES FEBRERO! Y de ahí viene mi irritación de hoy, no me gusta nada esta sensación, la sensación de haber vivido 31 días sin darme cuenta, sin ser consciente de que estaban pasando. Me gusta exprimir más los días, sacar más cosas buenas de ellos pero esta vez no he podido, no he encontrado un sólo motivo para alegrarme de que se acabe este mes y más cuando es el primero del año, cuando según nuestra sociedad es el momento de cambiar, de ponernos nuevas metas y objetivos y de afrontar los miedos que tenemos los 11 meses restantes del año.

Quizás sea por eso, por las expectativas que nos imponen desde siempre, por los falsos mitos y típicos tópicos. Quizás no sea mi culpa, quizás este pagando mi enfado con un imaginario mes que me acabo de inventar para poder desahogarme y la verdadera culpa la tenga nuestra sociedad, ella tiene la culpa de que no me sienta realmente satisfecha con lo que he hecho este mes, ella tiene la culpa de que sienta que no he dado lo suficiente de mí.

Yo no me tengo porque sentir así, cada día he hecho lo que me ha apetecido en cada momento, he cumplido con mis obligaciones a la vez que he disfrutado de mi tiempo libre, me he rodeado de gente que me quiere, he celebrado cumpleaños, he celebrado la vida, he ido al cine, de compras, a pasear, he leído buenos libros, he tomado buenas cervezas, de esas que tomas porque sí, porque te apetece celebrar que estás vivo y estás viviendo la vida que quieres, he tenido malos ratos, he tenido discusiones, he tenido risas, pero no lágrimas, he tenido sueños y desvelos, he tenido letras y poesías, he tenido carreras duras y otras fáciles y relajantes, he tenido entrenos dónde me he dejado la piel, he tenido momentos a solas conmigo, he tenido tés a media tarde que me dan la vida, he tenido horas llenas de buena música y conciertos a solas en mi coche, he tenido paseos interminables por la montaña, he tenido mis días sin más.

Sí, he tenido la vida que quiero vivir, he hecho lo que realmente me hace feliz, así que no, no me voy a quejar por este mes de enero porque no haya hecho lo que se supone que se debe hacer, voy a llevarme todo lo positivo de todos los días y aunque no me guste que el tiempo pase tan rápido, prometo ser positiva y pensarme las cosas dos veces antes de enfadarme por ello.

Cómo puede cambiar todo en cuestión de minutos, como una carta llena de indignación e irritación puede convertirse en una lección para uno mismo, en un cambio de perspectiva del día a día. Me doy cuenta de que esto lo podría hacer cada día con cualquier problema que se cruzase en mi camino, cuando me enfado y me quejo debería pararme y pensar mejor las cosas, darles la vuelta, ver las cosas buenas que me puede aportar porque aunque sea difícil, tenemos que encontrarlas si queremos alejar las malas energías, tenemos que encontrar cosas buenas para seguir caminando cada día hacía la dirección que nosotros queramos. Así que hoy, aquí, último día de enero, prometo parar, pensar, y valorar más las cosas antes de criticarlas y darles otra oportunidad.

Así que querido Enero, en tus últimos suspiros, te doy las gracias por los maravillosos días y momentos que me has dado, prometo mantenerte en mi recuerdo como un mes frío pero lleno de buena energía y pensamientos y sobretodo por la gran lección que me has regalado en tu último día de este año. Gracias y hasta el año que viene.

 

S.