HE VUELTO.

HE VUELTO.

Sí, he vuelto. He vuelto a respirar. He vuelto a querer respirar. He vuelto a caminar. He vuelto a creer en algo. No significa que haya vuelto la felicidad, pero sí la fuerza y las ganas de luchar. Algo ha cambiado, algo ha llegado a nuestras vidas para cambiarlas para siempre. Ha entrado algo que es mucho más fuerte de lo que nunca hubiésemos podido imaginar, pero nosotros, juntos, también estamos siendo más fuertes de lo que pensábamos. Algo ha llegado para quedarse, para revolverlo todo, para hacernos daño, para ponernos al límite y para hacernos sufrir, pero lo que no sabe esque estamos dispuestos a luchar, a pelear, a resistir y sobretodo a vivir.

Que nuestras ganas de seguir son invencibles y que aunque nos cueste días y noches de sudor y lágrimas saldremos de esta, porque tenemos alguien por el cuál luchar, alguien que se merece todo en este mundo y alguien al cuál jamás le soltaremos la mano.

Así que a tí, si tú, que la vida te ha puesto aquí en medio para hacer daño a tantas familias, no nos vamos a rendir, no vamos a bajar la guardia, seguiremos luchando igual que estos meses y tarde o temprano tendrás que marcharte por donde has venido, porque este no es tu lugar y porque esta familia no va a dejarse ganar.

S.

RENACER

RENACER

Llenas mi vida de luz,
llenas el cielo, la tierra y el mar
y a mi tan solo se me ocurre amarte.
Y sólo se me ocurre amarte – Alejandro Sanz

 

Cuando algo te choca, te paraliza, te sorprende, te angustia, te emociona, en definitiva, te hace sentir, debes gritarlo bien fuerte al mundo entero, compartirlo con quien te rodea y quiera escucharte, porque como digo siempre, las mejores cosas se sienten.

Así que hoy me voy a salir de la normalidad y voy a hablar de una película. Sí, una película, pero no una cualquiera, hablo de una de esas que te calan hondo, que te dejan sin palabras las siguientes horas de verla, de esas que te enseñan a vivir y a sentir. Quién ame el cine tanto como yo me entenderá.

No voy a dar muchos detalles por si todavía no la habeís visto (debéis ir mañana mismo), pero si os hablaré de lo que me ha hecho sentir y de cómo me ha dejado después. He de reconocer que es una película dura, no espereis el típico drama que te saca cuatro lagrímas y te vas a casa tan fresco, no. Es una película con unos valores detrás inmensos, con unos sentimientos gigantes y con unas lecciones que soy incapaz de absorber en sólo veinticuatro horas.

He elegido esta canción para la entrada porque es con el sentimiento que más me he atrapado, con el amor padre e hijo, con ese amor inmenso e incalculable. Es el único capaz de hacernos cambiar, de convertirnos en otra persona, de empujarnos a hacer cosas inimaginables y de sacar fuerzas para sobrevivir de dónde ya no existen. Por ese amor somos capaces de todo y más. Además creo que somos personas tan interesadas y egoístas que no aprovechamos lo que tenemos, son personas que nos dan la vida, que luchan y se sacrifican por darte lo mejor de ellos, que darían su vida por la nuestra, que nos anteponen ante todo y ante todos, que siempre van a estar ahí pase lo que pase, nunca te van a abandonar. Así que creo que como mínimo debemos darle lo mismo que recibimos, las misma proporciones gigantescas de amor y la misma lucha diaria por permanecer unidos. Es lo mínimo que podemos hacer para agradecerles la vida.

Además encontraréis actos inimaginables del ser humano en situaciones límite, acciones que jamás pensé que alguien podría hacer, supervivencia al fin y al cabo. Hay absolutamente de todo lo que podaís imaginar. Hasta un amor de esos tan fuertes que contínua después de la muerte. 

Aparte de todo esto mencionar la brillante e inmejorable fotografía, merecedora del Oscar y cualquier premio existente en la tierra, de verdad que es alucinante. Y de los actores poco más que añadir a lo que dice el 99% de las personas, Leonardo DiCaprio es de otro mundo. Sí, ya lo he dicho, hablo de “El Renacido”.

Y acabo con esa palabra mágica, RENACER, algo imposible y alcanzable a la vez. Gente capaz de revivir cuando ya no tenía nada por lo que luchar, gente que cuando no tenía motivos para seguir viva supo darse cuenta del único y más importante de este mundo, que es vivir, estar vivo es el mejor argumento que tenemos para luchar. Seamos ese tipo de persona que es capaz de revivir y vivir.

S.

VACÍO

VACÍO

Me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras.
Salté a un vacío donde sigo estando en pie,
salté, dándome cuenta,
no más candados,
cuestión de piel.

La piel – Vanesa Martín

 

Ese vacío, ese al cuál me tiré, con temblor en las piernas y lágrimas en los ojos. Dónde no sabía que me iba a encontrar, no sabía cómo iba a caer ni la manera en la que iba a vivir. Lo que sí sabía era que no lo tendría más conmigo, no tendría más su compañía, ni sus abrazos y besos. Pensaba que me faltaría el aire para respirar, que sin él yo me reduciría a cenizas, que no sería capaz de mover los pies si no lo tenía a mi lado. Pensé que sin él, yo no era nada.

Mil candados me aferraban a él y parecían imposibles de abrir, hasta que un día, por un golpe, todos se abrieron. No por arte de magia sino por arte de amor, por el amor propio que me tenía y no era consciente de lo grande que era, por el amor que quería sentir, por el amor a las personas que me criaron y me inculcaron unos principios que estaba incumpliendo, por el amor a la vida que quería vivir y no estaba viviendo, por el amor a la libertad y sobretodo por el amor a vivir.

Sí, salté al vacío y todavía vivo en él, pero de pie y pisando muy fuerte. Vivo donde quiero vivir. Vivo con personas que me quieren y quiero. Vivo con personas fuertes, luchadoras y seguidoras de sus sueños. Vivo con gente positiva, con luz y energía propia. Vivo con personas que me cuidan y protegen. Y antetodo vivo con quien yo quiero vivir. Todas y cada una de ellas saben lo que significan para mí, algunas estuvieron en el momento del salto, a esas, les debo la vida y a las que vinieron después les doy las gracias por acompañarme día a día y ayudarme a ser un poco más feliz.

No os penséis que esto lo estoy escribiendo llorando a lágrima viva por recordar malos momentos, todo lo contrario, lo escribo tranquilamente desde el sofá con una taza de té en la mano dando gracias a la vida por haberme dado la fuerza aquel día para decir que no, que no quería más ataduras, que no iba a permitir lo que estaba ocurriendo, que no iba a vivir una vida que no me pertenecía. Fuerza para decir que soy libre y fuerte para continuar mi camino yo sola. Así que si estás leyendo esto y tienes que decidir si saltar o no, la respuesta es sí, salta, salta a ese vacío aún sin saber lo que habrá allí abajo, será tu propia decisión, será la vida que tu quieres vivir y vivirás de pie con la conciencia tranquila después de haber abierto los candados.

 

S.

Imagen: ese color del cuál lo vemos todo,
después del salto viene la luz.