GANAS

GANAS

Voy a quedarme en este mar
aunque me estrelle entre las rocas.
No encontrar el equilibrio y agarrarse.
Lo contrario, de vivir es no arriesgarse
Entre la espada y la pared – Fito y Fitipaldis

 

Ningún día de nuestra vida no sentimos ganas de algo. Somos humanos y por naturaleza necesitamos cada día más para ser felices, y por desgracia, la mayoría de ellas son materiales. Deberíamos ser más humildes y sentir la ambición diferente. No deberíamos querer más, sino querer mejor. Deberíamos alimentar cada día nuestras ganas, pero ganas de esas buenas, de esas que nos hacen tan felices. Habrá días en las que estén más activas, otros más dormidas, pero vivas al fin y al cabo.

Ganas de vivir, de reír, de dar y recibir, de querer y sentirse querido, de avanzar, crecer, caminar, compartir, de borrar lo malo, de revivir momentos, de conocer y descubrir, de viajar, de soñar, de cantar y bailar, de disfrutar, de besar y abrazar, de sonreír, incluso ganas de llorar, pero que sea de felicidad.

Y así, en un círculo que nunca tenga fin por favor. Porque nuestras ganas deben ser esa llama que nunca se apaga, tienen que sentirse vivas y fuertes cada día de nuestra vida. Y yo tengo ganas de vivirlas.

S.

Imagen: las ganas del sol por darnos su luz.

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