OLVIDO

OLVIDO

Mario Benedetti dice:
“Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.”

Y ahora es cuando yo me pregunto, ¿cómo puede ser que alguien quepa en una sola palabra?

Creo que la mayoría hemos pasado por ese momento, esa época en la que todo nos recuerda a la misma persona. Vemos su mirada en todos los sitios, olemos su colonia en cualquier lugar, las canciones se empeñan en recordarnos el dolor y las palabras no nos salen si no son para hablar de él.

Sientes un dolor indescriptible porque no es físico pero a la vez algo por dentro te quema, si lo nombran te clavan un cuchillo y si lo ves tus ojos derraman lágrimas de sangre. Incluso sientes vergüenza por reconocer tus debilidades, por admitir que te cuesta vivir sin alguien. Los días pasan como pasan las hojas del calendario, sin importarle a nadie, sin dejar una huella en tí.

Pero poco a poco el dolor se hace menos intenso y más soportable, las canciones comienzan a alegrarte los días, conoces nuevos olores que te hacen olvidar, comienzas a recuperar el sueño perdido y sobretodo llenas tu cabeza con nuevos sueños por cumplir. Y así paso a paso, cambio a cambio, hay personas que caben en una palabra, OLVIDO.

S.

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