DOS PALABRAS

DOS PALABRAS

No voy a hacerlo por ti,
no quiero darte tanto.
Sólo me sale a mí.
No te lo dije en alto,
pero basta de fingir.
Sincericidio – Leiva


Solo necesitas dos palabras para abrirte en canal. Dos palabras difíciles de decir. Dos palabras a veces imposibles de pronunciar. Dos palabras que siempre recordarás.Antes de decirlas sientes miedo, emoción y nervios. Sientes que la voz te tiembla. Piensas que serás incapaz de decirlas. De pronto, las mariposas que sentías en el estómago se han esfumado. Te entra un extraño tic en las piernas. Los nervios te recorren cada centímetro de tu cuerpo, haciendo que se te erice la piel. Por un segundo, solo por un segundo, el miedo se hace más fuerte tú y te hace pensar que no es la persona indicada para dedicarle esas dos palabras. Pero de repente, te mira, sonríe y el miedo desaparece. Los nervios se paran. Las mariposas de tu estómago han vuelto y revolotean fuerte sus alas. Se te olvida el mundo entero. Y entonces, como un suspiro, con los ojos llenos de vida y una sonrisa perpetua en la boca, exhalas esas dos palabras, esas tan bonitas y diferentes a la vez, esas que a veces duele decirlas, esas que todavía duelen más cuando es la última vez que las dices, esas dos palabras que nos hacen tan felices; te quiero.

P.d.: no olviden decir te quiero, nunca sabemos cuando será el último. (Apto para familia, amigos y parejas)

S.

HE VUELTO.

HE VUELTO.

Sí, he vuelto. He vuelto a respirar. He vuelto a querer respirar. He vuelto a caminar. He vuelto a creer en algo. No significa que haya vuelto la felicidad, pero sí la fuerza y las ganas de luchar. Algo ha cambiado, algo ha llegado a nuestras vidas para cambiarlas para siempre. Ha entrado algo que es mucho más fuerte de lo que nunca hubiésemos podido imaginar, pero nosotros, juntos, también estamos siendo más fuertes de lo que pensábamos. Algo ha llegado para quedarse, para revolverlo todo, para hacernos daño, para ponernos al límite y para hacernos sufrir, pero lo que no sabe esque estamos dispuestos a luchar, a pelear, a resistir y sobretodo a vivir.

Que nuestras ganas de seguir son invencibles y que aunque nos cueste días y noches de sudor y lágrimas saldremos de esta, porque tenemos alguien por el cuál luchar, alguien que se merece todo en este mundo y alguien al cuál jamás le soltaremos la mano.

Así que a tí, si tú, que la vida te ha puesto aquí en medio para hacer daño a tantas familias, no nos vamos a rendir, no vamos a bajar la guardia, seguiremos luchando igual que estos meses y tarde o temprano tendrás que marcharte por donde has venido, porque este no es tu lugar y porque esta familia no va a dejarse ganar.

S.