OLVIDO

OLVIDO

Mario Benedetti dice:
“Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.”

Y ahora es cuando yo me pregunto, ¿cómo puede ser que alguien quepa en una sola palabra?

Creo que la mayoría hemos pasado por ese momento, esa época en la que todo nos recuerda a la misma persona. Vemos su mirada en todos los sitios, olemos su colonia en cualquier lugar, las canciones se empeñan en recordarnos el dolor y las palabras no nos salen si no son para hablar de él.

Sientes un dolor indescriptible porque no es físico pero a la vez algo por dentro te quema, si lo nombran te clavan un cuchillo y si lo ves tus ojos derraman lágrimas de sangre. Incluso sientes vergüenza por reconocer tus debilidades, por admitir que te cuesta vivir sin alguien. Los días pasan como pasan las hojas del calendario, sin importarle a nadie, sin dejar una huella en tí.

Pero poco a poco el dolor se hace menos intenso y más soportable, las canciones comienzan a alegrarte los días, conoces nuevos olores que te hacen olvidar, comienzas a recuperar el sueño perdido y sobretodo llenas tu cabeza con nuevos sueños por cumplir. Y así paso a paso, cambio a cambio, hay personas que caben en una palabra, OLVIDO.

S.

RESACA

RESACA

Quiérete, vive y siempre, siempre, sonríe.

Sabéis esos días en los que quieres que se detenga el tiempo? Que las agujas del reloj se muevan más lentas, que las horas no cuenten, que el sol no se ponga y el día se haga eterno. Seguro que todos hemos tenido días así. Yo lo tuve hace dos días y todavía sigo en ese estado de felicidad que me dejó.

Es parecido a la resaca, por compararlo con algo pero en realidad es su antónimo, en este caso no hay mal estar, ni dolores de cabeza ni de estómago, solo hay felicidad a montones y sonrisas que se te escapan sin querer cuando recuerdas algo del día anterior.

Ojalá todos los días fuesen así, una mezcla de lugares, viajes, personas, amistades, música, sentimientos y risas, sobretodo muchas risas. Ojalá pudiesemos vivir en esa eterna resaca, que todos los días nos fuésemos a la cama con una sonrisa más grande que nosotros mismos, con la sensación de sentirnos más vivos que nunca y que jamás se marchara.

Fue uno de esos días en los que cuando acaban te dejan sin palabras, tienes poco que decir y de lo poco que dices te quedas con lo que sientes y has sentido. Con las sensaciones que has experimentado, algunas ya conocidas que siempre te alegras de volver a sentir, y otras totalmente nuevas que descubres lo maravillosas que son y lo feliz que pueden llegar a hacer.

Para acabar, lo último y único que quiero añadir es que si quieres tener un día de resaca como estos, coje el coche, tu mejor compañía, unas entradas para un concierto y vete a otra ciudad, todo el rollo de las emociones vendrá sólo ;)

S. 

Imagen: Girona, cuando las calles te hablan
y tu te quedas sin palabras.