DOS PALABRAS

DOS PALABRAS

No voy a hacerlo por ti,
no quiero darte tanto.
Sólo me sale a mí.
No te lo dije en alto,
pero basta de fingir.
Sincericidio – Leiva


Solo necesitas dos palabras para abrirte en canal. Dos palabras difíciles de decir. Dos palabras a veces imposibles de pronunciar. Dos palabras que siempre recordarás.Antes de decirlas sientes miedo, emoción y nervios. Sientes que la voz te tiembla. Piensas que serás incapaz de decirlas. De pronto, las mariposas que sentías en el estómago se han esfumado. Te entra un extraño tic en las piernas. Los nervios te recorren cada centímetro de tu cuerpo, haciendo que se te erice la piel. Por un segundo, solo por un segundo, el miedo se hace más fuerte tú y te hace pensar que no es la persona indicada para dedicarle esas dos palabras. Pero de repente, te mira, sonríe y el miedo desaparece. Los nervios se paran. Las mariposas de tu estómago han vuelto y revolotean fuerte sus alas. Se te olvida el mundo entero. Y entonces, como un suspiro, con los ojos llenos de vida y una sonrisa perpetua en la boca, exhalas esas dos palabras, esas tan bonitas y diferentes a la vez, esas que a veces duele decirlas, esas que todavía duelen más cuando es la última vez que las dices, esas dos palabras que nos hacen tan felices; te quiero.

P.d.: no olviden decir te quiero, nunca sabemos cuando será el último. (Apto para familia, amigos y parejas)

S.

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RESACA

RESACA

Quiérete, vive y siempre, siempre, sonríe.

Sabéis esos días en los que quieres que se detenga el tiempo? Que las agujas del reloj se muevan más lentas, que las horas no cuenten, que el sol no se ponga y el día se haga eterno. Seguro que todos hemos tenido días así. Yo lo tuve hace dos días y todavía sigo en ese estado de felicidad que me dejó.

Es parecido a la resaca, por compararlo con algo pero en realidad es su antónimo, en este caso no hay mal estar, ni dolores de cabeza ni de estómago, solo hay felicidad a montones y sonrisas que se te escapan sin querer cuando recuerdas algo del día anterior.

Ojalá todos los días fuesen así, una mezcla de lugares, viajes, personas, amistades, música, sentimientos y risas, sobretodo muchas risas. Ojalá pudiesemos vivir en esa eterna resaca, que todos los días nos fuésemos a la cama con una sonrisa más grande que nosotros mismos, con la sensación de sentirnos más vivos que nunca y que jamás se marchara.

Fue uno de esos días en los que cuando acaban te dejan sin palabras, tienes poco que decir y de lo poco que dices te quedas con lo que sientes y has sentido. Con las sensaciones que has experimentado, algunas ya conocidas que siempre te alegras de volver a sentir, y otras totalmente nuevas que descubres lo maravillosas que son y lo feliz que pueden llegar a hacer.

Para acabar, lo último y único que quiero añadir es que si quieres tener un día de resaca como estos, coje el coche, tu mejor compañía, unas entradas para un concierto y vete a otra ciudad, todo el rollo de las emociones vendrá sólo ;)

S. 

Imagen: Girona, cuando las calles te hablan
y tu te quedas sin palabras.